PRÓLOGO

PRÓLOGO

Otra obra más en la línea de los trabajos, publicaciones y libros de Rubén Muñoz: la búsqueda de una comprensión de los límites del pensar, el sentir y el ser de las personas. Y ahora se acompaña de uno de los pensadores que de manera tan inteligente ha reflexionado sobre los complejísimos vericuetos del saber de los seres humanos: Martin Heidegger. Para atreverse a desentrañar la palabra hay que ser valiente intelectualmente, y proveerse de buenos compañeros que vayan prestándonos linternas para no tropezar en el camino, y nadie como el filósofo alemán. La palabra expresiva, móvil, variable, es clave en las relaciones interpersonales, en el conocer y en el saber de los seres humanos; en “el ser y el tiempo” de cada uno.

Una visión de conjunto del índice de este libro orienta sobre las perspectivas desde las que se acerca a la palabra, con una visión primordialmente ontológica de las formas o modulaciones del lenguaje: el cotidiano, el epistémico y el poético. Ámbitos en los que la palabra se transforma. Y de estos tres lenguajes Rubén Muñoz se interesa más por el último, el de la poesía, quizás porque permite más libertad a la palabra. Heidegger tuvo la suerte de escribir en la lengua alemana, que posee movimientos, desplazamientos, localizaciones y dislocaciones que multiplican la libertad de expresión que la palabra posee. Lugar en el que los silencios pueden estar más vivos, con su presencia o con su ausencia.

La comprensión filosófica de la palabra está presente en este libro al compás de las propuestas de Heidegger en El ser y el tiempo, en tanto va desarrollando la “analítica existenciaria” y va concluyendo en el tiempo, como “el genuino horizonte de toda comprensión y de toda interpretación del ser”, del tiempo del “ser ahí”, del “Dasein”. Situando la palabra en “lo que acontece”, en lo que el ser vive como existencia, en experiencias que son vividas como estructuras autotransformadoras, cambiantes y adaptadoras.

Después del análisis  de las distintas concepciones de la palabra en el pensamiento de Heidegger a lo largo de sus escritos, se exploran sus ideas en publicaciones tempranas como la de 1913, La doctrina del juicio en el psicologismo, donde esclarece ámbitos de excepcional interés en la comprensión fenomenológica de los comportamientos de las personas, de lo vivido. Un acercamiento que enriqueció los fundamentos de una incipiente teoría de lo psicológico a principios del siglo XX.

Extraordinariamente atractivo y sugerente es el último capítulo del libro: “El lugar de la poesía en el pensar”, que parte de una predicción de Heidegger en su Carta sobre el humanismo, quien afirma de manera valiente: “el destino del mundo se anuncia en la poesía…”.

Rubén Muñoz profundiza en las relaciones entre “el pensar y el poetizar” y se alinea junto a los que defendemos que la palabra poética es la manera más completa y compleja de pensamiento humano, con mayor libertad de búsqueda y de hallazgo, que apura al máximo las posibilidades de la palabra, quizás porque así es posible aunar las inmensas posibilidades de la emocionabilidad que de una u otra forma toda palabra poética lleva en su interior. Lo que le permite sugerir.

Hölderlin es para Heidegger el poeta más profético, el que más profundiza en la existencia del ser humano, una afirmación que Rubén Muñoz analiza en profundidad y que en sí misma plantea interrogantes a quien se pregunta sobre el porqué de la rotundidad de esa afirmación, que podría parecer exagerada y parcializadora, si no se conociera el interés del filósofo alemán por otros poetas como Rainer María Rilke, George Trakl, Stefan George y Johann-Peter Hebel.

Rilke ha suscitado indudable interés en los ámbitos intelectuales en todo el mundo y desde luego en España. El libro de Rof Carballo Entre el silencio y la palabra, ha sido muy esclarecedor para entender mejor el sentido de la “palabra anticipadora” de Rilke. Personalmente me ha interesado por analizar las “Constelaciones”, cómo el poeta clamaba a los mundos simbólicos creados a través de la palabra poética nacida en vivencias personales. Su poesía está llena de lo vivido,  lo que acontece, lo que él vivió en una búsqueda permanente en tantos sitios, paisajes y ciudades. Todo un mundo que Heidegger supo identificar en quien el llamó “el poeta del ser” y que Rubén Muñoz analiza de forma inteligente y profundizadora.

Otro poeta alemán que interesó especialmente a Heidegger fue George Trakl, cuya presencia y conocimiento en España ha tardado demasiado tiempo, hasta el año 1994 en que fue traducido y analizado por José Luis Reina Palazón. Heidegger también vio las posibilidades de convivir el silencio y la palabra en un decir multívoco, que multiplica las posibilidades de decir.

Stefan George fue otro poeta que también interesó a Heidegger, aunque con menos intensidad que los otros poetas alemanes que acabamos de ver, entre los que indudablemente sobresale Hölderlin.

Quienes conocemos los libros y los artículos de Rubén Muñoz esperamos con interés lo que escriba. La convicción, la profundidad y la vocación que se desprende de la visión filosófica de los grandes problemas que aborda: la palabra, el silencio y la intimidad, hacen pronosticar un futuro esperanzador.

Jaime Rodríguez Sacristán

PARA MÁS INFORMACIÓN SOBRE EL LIBRO, O PARA REALIZAR UN PEDIDO, NO TIENE MÁS QUE ESCRIBIRNOS UN EMAIL A: resonanciasysilencios@hotmail.com

Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: